Jueves, 5 de Noviembre de 2009 1:39 | Redacción
En una muestra de que ha asimilado las duras lecciones del pasado, América Latina emerge de la crisis económica mundial con mayor rapidez y menores lesiones que las sufridas por Estados Unidos, al tiempo que algunos países de la región desde ya están posesionándose para crecer en más de cuatro por ciento a partir del próximo año.
El cambio es digno de resaltar. Tradicionalmente han sido las economías latinoamericanas las que han caído enfermas por culpa de sus propios excesos y Estados Unidos al que le ha tocado desempeñarse como enfermera.
Pero en esta ocasión los papeles se han revertido y no sólo es el país del norte el que aún lidia con las repercusiones de su propio sobreendeudamiento, su tambaleante sistema financiero y su sobrecalentado mercado inmobiliario, sino son sus vecinos del sur los que están libres de esos pecados y podrían estar en posición de echar una mano.
Según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), América Latina crecería a una tasa de más de 2,9% a partir del próximo año, ritmo que duplicaría la expansión de 1,5% que registraría la economía de Estados Unidos y estaría por encima del 1,3% que registrarían en promedio las naciones industrializadas.
“A los países latinoamericanos les ha ido muy bien en comparación con otras regiones. Sus recesiones en 2009 han sido similar a la de los Tigres de Asia del Este y más suave que la de los países ricos y que la de los de Europa del Este”, dijo Augusto de La Torre, economista Jefe para América Latina del Banco Mundial.
Esa fortaleza económica y las expectativas de que se traduzca en un incremento de las importaciones en la región son buenas noticias para Estados Unidos, cuya recuperación podría depender eventualmente de la solidez de sus exportaciones.
“América Latina puede en realidad ayudar al resto del mundo más de lo que la gente cree”, dijo De la Torre.
Según el informe del FMI, las economías latinoamericanas se están beneficiando de la estabilización de los mercados financieros y de la mayor demanda mundial por las materias primas, al tiempo que una conducción fiscal más prudente le permitió adoptar políticas de estímulos que le han servido de escudo para resistir los embates de la crisis.
“Para muchas economías de la región, la intensidad de estos shocks ha sido mitigada por una realzada capacidad de implementar políticas fiscales y monetarias anticíclicas, sectores financieros más resistentes, y una voluntad de usar los tipos de cambio como amortiguadores de la volatilidad”, dice el informe.
Según los expertos de los organismos multilaterales, la economía de la región comenzó a recuperarse durante el segundo trimestre del 2009 y la tendencia ha cobrado más fuerza durante la segunda mitad del año.
Por otro lado, los flujos de capitales han comenzado a regresar a la región, en momentos en que la percepción de riesgo en torno a los bonos soberanos ha disminuido, y la producción industrial ha aumentado en varias economías de la región.
Asimismo, la reciente recuperación en los precios de las materias primas también está mejorando el panorama debido a la importancia que los commodities juegan en las exportaciones. Este escenario alentador, está contribuyendo con una mejora generalizada de la confianza del consumidor y de las empresas, lo cual se está viendo a su vez reflejado en el fortalecimiento del consumo interno.
No obstante, el ritmo de crecimiento no se está produciendo de manera uniforme a lo largo de la región. Brasil está liderando el camino, particularmente debido al gran tamaño de su mercado doméstico y a la diversificación de sus productos de exportación, en el marco de relaciones comerciales más estrechas con los países asiáticos.
Por su parte, la economía peruana reanudará fuerte ritmo de crecimiento que mostraba antes del estallido de la crisis, pese a que esta había quedado prácticamente estancada durante la primera mitad del año. La economía chilena también está dando señales de una fuerte recuperación y estaría entre las líderes de la expansión del próximo año.
El escenario de México es un poco más complicado. El país azteca ha estado entre los más golpeados por la crisis y se recuperará con más lentitud debido a que sus exportaciones se han visto duramente perjudicadas por la debilidad económica en Estados Unidos.
Y los buenos augurios no significan que la región está totalmente libre de peligros.
“Los riesgos están disminuyendo pero algunos de ellos siguen siendo fuente de preocupación. Una recuperación más débil de la esperada de la economía mundial podría provocar una caída simultánea en la demanda de las exportaciones y el envío de remesas, frenando los prospectos de una recuperación en algunas de las economías,” dijo el informe del FMI. Adicionalmente, “empeoramiento de las condiciones financieras mundiales podría reducir los flujos de capitales, afectando algunas de las corporaciones y gobiernos más vulnerables de la región”.
Antonio María Delgado. Miami
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