Viernes, 15 de Octubre de 2010 7:15 | Redacción
Como hemos visto en las últimas semanas, nada cambia y luego todo cambia cuando el Banco de Japón –BoJ- intervino en el Mercado Internacional de Divisas por primera vez en seis años. Vendieron masivamente JPY para comprar USD con la intención de debilitar su moneda y según los reportes, la operativa totalizó los 20.000 millones de dólares.
Cabe observar que previo a esta intervención, el USD/JPY había caído por debajo del 83.00, algo que no sucedía desde 1995, llevando así a la paridad a acumular una caída de un 12% desde “May Day”.
“No permitiremos en lo más mínimo movimientos precipitados en el yen”, era la justificación del Primer Ministro, Naoto Kan, tras su reciente decisión. La intervención sin embargo, ha sido condenada en varios frentes, sobre todo en el G-20. Esta vez ha sido Japón el miembro que ha transgredido las reglas de juego al haber actuado unilateralmente.
Según un reporte del FT, el Presidente del Fondo Monetario Internacional –FMI-, Dominique Strauss-Kahn, declaraba: “Es evidente que comienza a circular la idea que las divisas pueden ser utilizadas como un arma política. Llevándolo a cabo, dicho concepto generaría un riesgo muy serio para la recuperación global…Y cualquier intento en este sentido, podría tener un efecto negativo y muy dañino a largo plazo.”
Asimismo, otra de las naciones que ha entrado recientemente en lo que sería este juego duro, es el gigante Brasil. Su Ministro de Economía, Guido Mantega, ha estado advirtiendo sobre una guerra de divisas en un esfuerzo para hacer decaer el valor del Real y aplicar una artillería impositiva a la compra de bonos denominados en moneda extranjera.
MIRADA DE UN EXPERTO
Cuando se coordina una intervención, varios países realizan un esfuerzo conjunto para alterar el rumbo de mercado de la divisa ya que es considerado, por “los poderes de turno”, una gran herramienta; la historia nos demuestra, que probablemente esto es más efectivo que cuando un país actúa solo.
Recordemos en 1985 cuando el USD estaba demasiado fortalecido y fue intervenido. En septiembre de 1995 se coordinaba otra intervención, la de Plaza Accord; esta vez para frenar su caída. Diez años más tarde, el debilitamiento del USD había llegado a tal extremo que, el G-7 “impuso” su peso como uno por todos y todos por UNO. Para bien o para mal, ambas intervenciones cambiaron completamente el panorama. Se ha venido demostrando que los resultados fracasan, cuando las intervenciones se realizan por un lobo solitario. Otro ejemplo reciente de estas políticas, es el del Banco Nacional de Suiza –SNB- en sus esfuerzos para detener la subida del swissie frente al euro. Intervinieron agresivamente su divisa vendiéndola a favor del euro; sin embargo el resultado de este accionar fue una mera ilusión a corto plazo, dado que la moneda helvética resurgió a máximos históricos, obligando a la autoridad monetaria a “tirar la toalla”. En este momento, el CHF lleva acumulado un retorno anual de un 12% frente al euro.
La última vez que los japoneses intervinieron vigorosamente el mercado para frenar la apreciación de su divisa, fue entre enero de 2003 y marzo de 2004. Se dice que en ese entonces, la intervención totalizó los 360.000 millones de dólares. Durante la primera mitad de dicho período, Japón pudo acorralar al USD/JPY entre 115 y 122. Pero en agosto de 2003, se abstuvieron de esta práctica en el mercado y lo que en ese mes fue un incremento gradual del valor del JPY, terminó siendo el inicio de un rumbo que el BoJ no ha podido revertir aún. A fines de marzo de 2004, la entidad nipona “hizo su último intento”, pero el USD/JPY ya se situaba por debajo del 104.
Cuando el acceso al dinero prácticamente no tiene coste, no tiene demasiado asidero inundar al sistema con más divisa aun, tal sería el caso de una intervención no esterilizada. Y dado que los tipos de interés en Japón se sitúan en niveles bajísimos, no hay demasiada diferencia entre una intervención esterilizada y no esterilizada; esta estrategia llevaría a la deuda japonesa por las nubes para neutralizar los JPY que tuvieron que vender en el mercado.
Sea como sea, Japón ha vuelto al mercado y Kan dice que se encuentran preparados para tomar una “firme resolución” a pesar de los reclamos de las esferas políticas estadounidenses y del Viejo Continente.
La semana pasada el Presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara Baja, Sander Levin, declaró durante una comparecencia que abordaba la política monetaria de China, que: “Esto es un acontecimiento muy perturbador”. La perturbación era de tal magnitud que, el senador oriundo de Michigan, no hacía referencia a lo que China estaba haciendo, sino que reaccionaba a las noticias de intervención de la divisa del Sol Naciente. Levin calificó la intervención unilateral nipona como “depredadora” y no era el único afligido. El jefe de la UE, Jean-Claude Juncker, declaró en este sentido que “las acciones unilaterales no son las apropiadas para lidiar con los desequilibrios globales.”
Obviamente si bien ni Estados Unidos ni la UE están contentos con la forma en que China manipula su divisa, no se dan cuenta que Japón tampoco lo está, siendo ésta la verdadera trama detrás de la estrategia de intervención.
Japón tiene un mayor intercambio comercial con China que con EE.UU. De todos modos, la paridad USD/JPY es clave para ellos porque el yuan sigue el rumbo del dólar. Asimismo los japoneses se sienten tan frustrados como los americanos y europeos por la injustificable depreciación del yuan y, sobre todo recientemente, porque China está abusando de esta ventaja.
Según lo informado por el FT, “Japón se ha mostrado preocupado respecto al fuerte incremento de compras de JGBs -bonos gubernamentales japoneses- por parte de China en la última serie de emisión de notas realizada en un contexto de una relación bilateral tensa, donde ambas partes han trabajado duro para apaciguarla”.
Por otra parte el Ministro de Finanzas nipón, Yoshihiko Noda, afirma que “las compras chinas de JGBs es un tema delicado dado que a Japón le genera ansiedad el fortalecimiento del JPY en su economía…Hay algo antinatural en el hecho que China pueda comprar JGBs y Japón no pueda hacer lo mismo -comprando bonos chinos-.”
Durante los primeros siete meses de 2010, se dice que el gobierno chino compró 27.400 millones de dólares en JGBs, lo que ha llevado a algunos a considerar esto como un posible factor de fortalecimiento del JPY. Si bien a China le puede interesar simplemente diversificar sus reservas internacionales, se entiende que a Japón le preocupe si su divisa desafía un nivel clave frente al CNY. Esto se vio reflejado en los comentarios de su Ministro de Finanzas, que finalmente llevó a los nipones a apretar el gatillo de la intervención a la semana siguiente.
Independientemente que tenga éxito o no, Japón tiene serias intenciones en el
Mercado Internacional de Divisas. No obstante, es más importante prestar atención a lo que suceda entre su moneda y la de su socio chino y no tanto al monitoreo de la moneda frente a la cual solía intervenir.
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