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Elizabeth Warren fue la mentalizadora del Buró de Protección al Consumidor.
Con una votación de 60 a 39 en el Senado, se dio la estocada final para hacer realidad la ley “Dodd-Frank Act de 2010. H.R. 4173”. Las numerosas enmiendas y nuevas leyes que regularán el sistema financiero estadounidense están compiladas en más de 2.000 páginas que establecen nuevas reglas del juego, sobre todo para Wall Street. Tomó un año y medio delinear el paquete de reformas, elaborado principalmente por el senador demócrata de Connecticut Christopher Dodd. Es el legado de este político de 30 años de carrera, quien está pronto a retirarse. El otro co-autor es el congresista Barney Frank, presidente del Comité del Servicios Financieros.
Los objetivos principales para crear la reforma son ambiciosos: “forjar una base económica sólida para crear empleo, proteger a los consumidores, gobernar Wall Street, terminar con entidades “demasiado grandes para caer” y prever otra crisis financiera”.
Se trata de una ley que nace como reacción a la Gran Recesión -que llegó a su punto máximo en octubre de 2008 con la caída de Lehman Brothers-, y que ha producido la pérdida de casi ocho millones de empleos y el embargo de más de un millón de viviendas solo en 2010. El déficit estadounidense alcanza al 1.42 billón de dólares (US$1.43 trillion dollars).
¿Las causas de la crisis? “Aún en nuestras firmas más sofisticadas, los sistemas de prevención de riesgos no mantuvieron la actualización de los nuevos productos financieros. La falta de transparencia en los mercados de préstamos titulizados ayudó a debilitar las evaluaciones que los otorgaban. La disciplina del mercado se rompió en la medida que los inversionistas confiaron excesivamente en las agencias de rating. También hubo prácticas de compensación de sueldos y comisiones, que premiaban las ganancias a corto plazo a expensas de los valores a largo plazo”, reza parte del documento de Estabilización Financiera del Departamento del Tesoro.
Pero por estos días reina la incertidumbre, mientras el sector se prepara para digerir la reforma.
Como en todo, las reacciones son mixtas, así como los resultados, que no se verán hasta que todas las provisiones en la nueva ley sean implementadas. La Cámara de Comercio de los EE.UU. contó más de 399 regulaciones y más de 60 estudios a ponerse en marcha, ordenados por la ley. Los expertos creen que esto se completará en 2012, mientras algunas normativas se pospondrán aún más, tal vez hasta 2029.
Christopher Dodd, senador del estado de Connecticut, es el arquitecto principal del proyecto de ley de reforma financiera. Es el legado del político de 30 años de carrera que ya ha anunciado su retiro. Dodd también fue crucial para la aprobación de la ley de salud. El presidente tuvo éxito en la aprobación de las dos.
Desgraciadamente, cuatro de cada cinco estadounidenses no confía en la reforma, según una encuesta llevada a cabo por la agencia Bloomberg y de acuerdo a la firma de sondeos Ipsos, un 38 por ciento nunca ha escuchado de ésta (un 33% la conoce pero no sabe nada de su contenido).
“Esto no es final sino solo el comienzo de la reforma financiera”, dijo Timothy Geithner, Secretario del Tesoro cuando se aprobó la ley. Es definitivamente cierto.
Pero, ¿es el fin del mundo financiero como lo conocíamos hasta ahora? Sí y no.
Si lo es porque crea más regulaciones, más agencias y el gobierno tendrá más poder en definir cuáles empresas financieras representan un “riesgo sistémico” y cuáles no, así como tiene poder para desmantelar estas compañías. Sobre todo aquellas que están interconectadas financieramente. También regula más estrictamente el mercado de derivados.
Este mercado pasó de 91 millones de millones de dólares en 1998 a 592 millones de millones en 2008, buena parte de ellos sin garantía alguna. Las únicas excepciones son para las empresas comerciales como las aerolíneas y otros pequeños operadores en este mercado.
Por otro lado, de acuerdo a analistas y a los mismos presidentes ejecutivos de corporaciones como Goldman Sachs, la reforma seguiría beneficiando a las grandes instituciones financieras. Esto es porque, aunque se controlan y limitan las ventas de derivados, contratos de futuros, titularización de activos, etc, no se han quitado del todo. Esto es regla “Volker” (llamada así por Paul Volker, asesor de Obama y promotor de esta iniciativa).
Muchos critican y culpan de esto al intenso cabildeo que permitió que se suavicen aspectos de la ley, que incluso deja fuera a instituciones como Fannie Mae y Freddie Mac, centro de la tormenta y rescate hipotecario, así como no regula prácticas de los prestamistas de automóviles y otros sectores pequeños que otorgan crédito a los consumidores. Durante los primeros meses de 2010, entidades como Goldman Sachs invirtieron 2.7 millones de dólares en cabildeo, de acuerdo a la agencia Bloomberg. El Bank of America gastó 2 millones, Wells Fargo 2.3 millones y la American Bankers Association la friolera de 4.2 millones de dólares.
El escenario actual, aún antes de implementarse el conjunto de nuevas leyes, para la banca en general, es complejo.
“Creo que deben dejar un período de adaptación”, dice Darío Fuentes, presidente de la Asociación de Banqueros Internacionales y Gerente General de la Caja del Mediterráneo.
Pero como en todo, existen aspectos buenos, malos y alguno que otro feo, que podría ser contraproducente al final.
Revisemos algunos de ellos.
Barney Fank es el congresista para el distrito 4 de Massachusetts y co-autor de la ley de reforma financiera. Frank es el presidente del Comité de Servicios Financieros del Congreso, que supervisa todo el sistema financiero, que incluye seguros, derivados, banca y vivienda.
Lo bueno
Los consumidores estadounidenses tienen puesta la esperanza en una nueva arma a su favor: el Buró de Protección Financiera para el Consumidor o Agencia de Protección del Consumidor. Se trata de un hito histórico que una sola entidad independiente (bajo la sombrilla de la Reserva Federal) se dedique a investigar y castigar los abusos financieros cometidos a los consumidores, algo que poseen otros países desde hace mucho tiempo.
En Estados Unidos existían diferentes entidades dedicadas a esta tarea, como la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés), la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC), Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC); Administración de las Uniones de Crédito (mutualistas), cuyas funciones tomaría la nueva CFPB (por sus siglas en inglés).
La CFPB tendrá potestad de investigar y castigar malas prácticas en la industria de corretaje hipotecario, crédito, préstamos estudiantiles y además crea una oficina de Educación Financiera.
“Este buró tendrá la capacidad de emitir nuevas reglas autónomamente si advierte productos financieros defectuosos”, explica Simona DeFeo, socia de Sentaire Partners.
La CFPB podrá ejercer autoridad en bancos o entidades con más de 10 mil millones de dólares en activos financieros. “Podrá actuar rápidamente en vez de esperar a que el Congreso emita nuevas reglas”, añade DeFeo.
Graciela Aponte, del Consejo Nacional de la Raza (NCLR), dice la nueva entidad traería “más protecciones al consumidor cuando se hace un préstamo de vivienda, por ejemplo. Evita que se realicen préstamos fraudulentos como los padecidos recientemente en el país”.
El presidente Obama tiene el poder de nombrar a la cabeza de esta agencia, quien estaría en el cargo por un período de cinco años. El buró mantendrá un número 1-800 y un sitio web para reportar las quejas. Se cree que costará unos 500 millones de dólares.
Ya se baraja el nombre de Elizabeth Warren, la autora intelectual de la agencia y actual presidenta del Panel de Supervisión del Congreso. El Secretario del Tesoro, Timothy Geithner ha propuesto a Michael Barr, que trabajó en ese Departamento.
La agencia debe comenzar de cero a crear normativas y estructurar su operatividad.
La reforma financiera aprobada a dos años de gobierno del presidente Barack Obama, es, junto a la ley de Salud, el cumplimiento final de sus objetivos.
Otras ventajas
De acuerdo a José Gabilondo, subdecano de la Universidad Internacional de Florida y experto en el aspecto legal financiero es importante la creación del Consejo de Estabilidad Financiera, un panel de diez personas que producirán un informe al congreso analizando el riesgo sistemático de las empresas financieras más grandes.
“Ahora explícitamente se reconoce que la cantidad de capital requerido para las empresas financieras debe variar con la dirección de la economía, subiendo en periodos alcistas y bajando en períodos bajistas”, anota Gabilondo.
La enmienda Kanjorski (llamada así por el representante Paul Karnjorski) es el principal mecanismo que otorga a los reguladores federales la responsabilidad de limitar las actividades de los bancos e incluso desmantelarlos si representan un riesgo grave para el sistema financiero.
“Implementar la enmienda Kanjorski va a ser complejo pues les toca a los reguladores desarrollar habilidades, conocimientos y un sistema de medición y modelos de riesgo que probablemente no existen”, explica Edmundo Llopis, de Sentaire Partners.
La legislación contempla normas más estrictas para el apalancamiento, capital, liquidez y manejo de riesgo se desarrollarán y se pondrán en efecto para regular aquellas compañías que hayan crecido en tamaño y complejidad.
Se crea un fondo de 50 mil millones de dólares en el tiempo, por parte de las corporaciones financieras más grandes por si se necesita liquidar alguno de estos jugadores mayores.
Otra parte, la reforma le da a la SEC (Securities and Exchange Comission, en inglés) poderes para regular de cerca a las agencias de rating, eliminando los conflictos de intereses que se producen en la actualidad.
La nueva legislación elimina la Oficina de Ahorros y Préstamos (Office of Thrift Supervision, OTS) a la cual se culpa de la falta de supervisión del gigante asegurador AIG y se fusiona con la OCC (Office of the Comptroller of the Currency).
Otras de las provisiones es la regulación a una tarifa “razonable” de las comisiones interinstitucionales por concepto de uso de tarjetas de débito. La Reserva Federal determinará si miles de millones de dólares terminarán en los bancos o en los comercios.
También entra en el mercado de remesas, para vigilar mejores prácticas y transparencia en el cobro de comisiones.
Lo malo
Para el economista Jorge Salazar, profesor de la Universidad Internacional de Florida y autor de varios libros, los gastos de la ley van a ser pasados a los consumidores. Además, el académico cree que se va a va a maniatar a los bancos. “Tendrán menos flexibilidad, ellos están en contra de esto”, admite Salazar.
El experto indica que en 2008 y 2009 los bancos estaban prestando, pero en 2010 ha habido un cierre de préstamos.
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Algunas de las grandes reformas financieras |
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» 1913- Se crea la Reserva Federal
» 1933– Se promulga elActa Bancaria de 1933 (Banking Act), posterior a la Gran Depresión. Se crea la Corporación Federal de Seguros de Depósitos, FDIC, se establece el Acta Glass- Steagal, que separa la parte financiera y de seguros, de la parte bancaria, entre otras leyes.
» 1999 – Derogación del Acta Glass- Steagal por la ley Gramm-Leach-Billey. Se demuele el “firewall” o pared que separaba el sector bancario del sector financiero.
» 2002 – Se promulga la ley conocida como Sarbanes-Oxley. Se refuerzan los estándares e impone nuevos controles de administración y contabilidad de empresas que tienen acciones en la bolsa luego de los escándalos de Enron, WorldCom, Adelphia, entre otras.
Otras leyes importantes:
» 1970 – Bank Secrecy Act. Principalmente para detectar y prevenir el lavado de dinero.
» 1977 - Community Reinvestment Act (CRA), emitida para motivar préstamos a comunidades de escasos recursos.
» 2001- Patriot Act. Se promulgó en la época de George W. Bush para reforzar la vigilancia a capitales que financian el terrorismo, luego de los ataques a las Torres Gemelas.
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En ello concuerda Denis Nason, analista de Nason & Nason, quien advierte que la reforma va a requerir que los bancos se capitalicen más, “lo que significa que van a prestar menos”, explica.
“Aquellos prestamistas más débiles (weaker borrowers, en inglés) van a ser los más afectados”, manifiesta Nason.
El experto, quien es un ex banquero, indica que definitivamente Wall Street será castigado con la nueva reforma. “El efecto de la ley hará que disminuya la habilidad (de Wall Street) de servir como centro financiero y el dólar será erosionado”, dice. “Habrá un giro de centros financieros y una mayor influencia en lugares como Singapur o Shangai” acota.
Gabilondo también piensa que la parte negativa es que la ley sufre de una sobre reacción basada “más en rencor popular contra Wall Street que en un juicio frío de lo que hace falta”.
Los actores del mercado de derivados de Chicago no están nada contentos tampoco.
“La introducción de excesivas regulaciones podría llegar a ser contraproducente, ya que de introducir cargas demasiado pesadas para el sistema financiero estas podrían terminar por contener el crecimiento económico en vez de fomentarlo”, asevera Andy Nybo, jefe de la sección de derivados del Grupo Tabb.
Nybo cree que no se identifica totalmente dónde están los riesgos para poder prevenirlos.
“Si los reguladores hubieran tenido la oportunidad de revisar los libros de AIG y ver el tipo de negocios que venían realizando, ellos hubieran podido hacer algo sobre la gran cantidad de posiciones en credit default swaps que preservaban”, añadió.
Respecto al Buró de Protección del Consumidor, Xavier Serbiá, columnista y experto en finanzas es claro en su posición: “Si se permite que el Congreso tenga injerencia en la política monetaria del país afectando la autonomía de la Reserva; si el gobierno aplica favoritismos entre quién es “too big to fail” y quién no es “too big to fail”; si el gobierno decide, no las cortes o los acreedores y sus dueños, qué compañía debe irse a bancarrota y cual no; si el gobierno abre la Reserva Federal para en última instancia respaldar el “clearinghouse” de los derivados; centraliza la protección al consumidor indicando que se debe o no se debe producir, espero no equivocarme pero lo veo más contraproducente que beneficioso”.
Para Serbiá, “no hay pruebas o argumentos válidos que me ayuden a concluir que la creación de una agencia es la solución y no la fuente de otros problemas”.
Jorge Salazar lo resume así: “es mucho ruido y pocas nueces”.
Desde la izq. Senador Carter Glass (D—Va.) y Rep. Henry B. Steagall (D—Ala.-3), autores del Acta Glass–Steagall.
Lo feo
Algunos creen que esta reforma, no pone el dedo en la llaga para juzgar a los responsables, quienes aún siguen cómodamente andando por las calles.
“La mayoría de los grandes jugadores de Wall Street deben estar riéndose desde sus bancos”, dicen los economistas James S. Henry y Laurence J. Kotlikoff (en una columna que escriben para la revista Fortune).
“Un banquero tras otro han podido dejar sus oficinas con sus “beneficios dorados”, así como sus castillos y yates intactos”, expresan.
Qué diferencia de los años 30, cuando los directivos de bancos como el Citibank y la cabeza de la Bolsa de Valores de Nueva York, estuvieron presos por sus “pecadillos financieros” y en la crisis de Ahorro y Préstamos de los años 80 se emitieron más de 1.000 condenas por delitos graves.
“Ahora, excepto por ladrones descarados como Bernie Madoff y “Sir” Alan Stanford, hemos sido más perdonadores”, añaden los académicos.
| Historia de las reformas y crisis en la nación |
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» Cada reforma financiera ha sido precedida de una crisis. Estados Unidos las ha tenido y varias veces. Pero esta ley supera a todas en temas y profundidad.
La primera es el Acta Glass-Steagall o Banking Act, promulgada en 1933, luego de la Gran Depresión, que separaba las actividades bancarias comerciales de las de inversión.
En esa época, esta medida fue vital para establecer esta división. Sin embargo, en una medida apoyada por republicanos y demócratas, en 1999 la ley fue reversada en 1999, por la llamada Acta Gramm-Leach-Bliley, en plena bonanza de la era Clinton.
Muchos analistas creen que esto contribuyó a la presente crisis. Paul Volker, ex presidente de la Reserva Federal es uno de ellos, por eso ahora promovió la llamada “regla Volker”, que al final no pudo ser implementada en su totalidad en la nueva ley.
Luego está la llamada reforma Sarbanes-Oxley producida luego de los escándalos contables de Enron (ver recuadro historia de las reformas).
Varias crisis
Aun se recuerda las crisis de los “dot.com”, las empresas tecnológicas en los años 2000. Pero antes de esta, se vivió la de “Savings & Loans”, en 1985, que arrastró más de mil bancos.
Otras han sido la crisis del “Long-Term Capital Market”(LTCM) en 1998 y el crash de octubre de 1987 cuando el índice del Dow Jones bajó 22 por ciento.
También cuentan los ataques de S-11.
Para Jorge Salazar, economista y catedrático de la Universidad Internacional de Florida, la crisis actual “comenzó con una idea relativamente buena, que era la de ayudar a la gente de pocos recursos”. Salazar indica que el presidente Jimmy Carter promulgó la llamada Community Reinvestment Act. “Según esta ley las instituciones financieras deben reinvertir financieramente en el desarrollo de las comunidades”, afirma.
En 1999 se hizo un gran esfuerzo para que se le diera una aplicación más fuerte y “allí comenzaron Fannie Mae (creada en 1938) y Freddie Mac (creada en 1974) a facilitar la concesión de hipotecas a gente de bajos recursos.
Esto fue ‘in-crescendo’ en envergadura, como una bola de nieve”, añade el experto. Con mucho dinero en el mercado y tasas bajas, la concesión llegó a puntos críticos de 2005. “Le dieron carta blanca a los corredores de hipotecas que trabajaban con distintas compañías financieras y bancos. Luego se empaquetaron y las casas corredoras de bolsa, especialmente aquellos que se dedican inversiones hedge funds, fueron agresivas”, afirma. El resto es historia, de la crisis hipotecaria, se pasó a la financiera y ahora a la crediticia y de empleo.
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Adriana Carrera. Miami * |