Domingo, 5 de Julio de 2009 8:05 | Redacción
El flujo de capitales hacia América Latina tomará tiempo en normalizarse, no tanto por factores relacionados a la aversión al riesgo, sino por la gigantesca cantidad de recursos que los países desarrollados demandan para superar la crisis.
La tormenta económica internacional parece haber perdido parte de su furia, y los fondos de inversiones comienzan a descongelarse en un escenario en el que el despertar del crecimiento aún se percibe lejos pero donde los disminuidos vientos ya no lucen capaces de empujarnos hasta una gran depresión.
Pero si bien es mucho el dinero al margen ansioso por entrar en acción, las inversiones hacia Latinoamérica tardarán en reactivarse. La abrupta interrupción en el flujo de capitales provocada por la crisis seguirá restringiendo los esfuerzos de la región por reanudar el crecimiento y la tendencia continuará por los próximos meses, dijo Augusto de la Torre, economista Jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
“En el caso de Latinoamérica, los flujos de capitales se secaron”, dijo de la Torre. “Ahora es que el acceso apenas empieza a aparecer muy gradual y débilmente en algunos países de la región, pero en general se puede decir que siguen secos”.
Y esa sequía, atribuida inicialmente al enorme shock por los que atravesaron los mercados financieros a raíz de la crisis financiera internacional, ha de continuar en un corto plazo, aunque ya no por la natural aversión al riesgo provocado por los embates de la crisis, sino los elevados montos que están siendo absorbidos por los propios países ricos mientras estos tratan de poner sus propias casas en orden. En el caso de Estados Unidos, el plan de recuperación económica contempla un gasto de más del billón de dólares.
“Eso está creando una reorientación de los fondos, y eso está creando más dificultades para el ingreso de fondos para los países en desarrollo”, dijo de la Torre.
La reducción en el flujo de inversiones ha sido considerable. Según cifras divulgadas por un informe del Banco Mundial, las entradas netas de capital privado a los países en desarrollo se redujeron a 707.000 millones de dólares en 2008, lo que representa un abrupto descenso con respecto a los 1,2 billones de dólares registrados en 2007. Para este año los pronósticos muestran un escenario aún peor y los flujos sumarían sólo 363.000 millones de dólares.
La disminución de las inversiones sería uno de los factores que llevaría a los países emergentes a un nuevo período de menor crecimiento. Según el Banco Mundial, los países en desarrollo crecerán en apenas un 1,2 por ciento este año, tras haber visto un incremento colectivo de sus Productos Internos Brutos de 8,1 por ciento en 2007 y 5,9 por ciento el año pasado.
Excluyendo a China e India, se estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de los demás países en desarrollo disminuirá un 1,6%, “lo cual provocará la pérdida continua de empleo y arrastrará a más personas a la pobreza”, dice el informe. En conjunto, la economía mundial tiene previsto contraerse este año en 2,9 por ciento.
En el caso de América Latina, el PIB de la región disminuiría 2,3 por ciento de este año, pero ya mostraría señales de recuperación para el próximo año.
De la Torre dijo que a diferencia de lo que sucedió en otras regiones, la crisis embistió a una América Latina mucho más robusta que contaba con una base financiera, fiscal y monetaria más sólida que en el pasado. Eso ha permitido a varios países adoptar medidas anticíclicas para estimular el crecimiento.
Ese buen estado de las finanzas públicas podría colocar a algunos de los países de la región en buena posición para recibir inversiones extranjeras una vez que se normalice la situación, y algo de estos ya a comenzado a verse en países como Brasil, Chile y Colombia, cuyas tipos de cambios han comenzado a recuperarse.
No obstante, de la Torre advierte que los ingresos en estos países son comparativamente pequeños y probablemente más relacionados con inversiones de corto plazo en los mercados financieros que las de más largo plazo inversiones directas.
Esos mismos países, también están en primera línea para encabezar la recuperación de la economía mundial, pero la recuperación se produciría conjuntamente con la recuperación del mundo desarrollado, ya que estas economías son las que consumen los ‘commodities’ que aún siguen acaparando las exportaciones de la región.
“Ellos podrían liderar la recuperación, pero modestamente. Obviamente los motores del crecimiento mundial requieren la participación importante de los países centrales y es difícil pensar que haya una recuperación del crecimiento mundial de una manera sustentable sin la participación de los países ricos”, dijo de la Torre.
Y una vez que se materialice la recuperación, está podría ser muy diferente a la que disfrutaba el mundo antes de que estallara la crisis.
“Una buena parte del crecimiento global de los últimos años estuvo motorizada por el consumidor norteamericano, a base del endeudamiento que le facilitó el consumo al consumidor norteamericano. Pero a futuro, esto no es sustentable y para que el mundo regrese a una nueva era de crecimiento sustentable tiene que aparecer otro consumidor, y eso va a depender mucho de lo que va a suceder con las economías asiáticas y la economía china y sobre ellas aún ronda mucha incertidumbre”, comentó.
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