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| J. R. Quintás, presidente de la Confederación Española de Caja de Ahorros
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A pesar de la crisis internacional, el sistema financiero español se mantiene firme. Dentro de él, las cajas de ahorros constituyen un ejemplo: se trata de un tipo de entidades muy particulares, vinculadas a la economía real, a la de los clientes y empresas de su entorno más cercano. Y, a juzgar por los últimos resultados publicados por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA, institución que agrupa a las 45 cajas de ahorros españolas), tienen pasado, presente y futuro: las 45 cajas de ahorros agrupadas en la CECA han obtenido beneficios en el primer semestre de 2008. Beneficios que oscilan entre los más de 1.000 millones obtenidos por Caja Madrid y La Caixa y los modestos 1,4 millones de Caixa Pollensa. Pero ninguna de ellas ha tenido que escribir la última línea de su cuenta de resultados en rojo. Menor beneficio Como es lógico, en la mayoría de los casos el beneficio se ha mantenido o incluso ha decrecido levemente. En estos casos, hay que tener en cuenta que la comparación con el ejercicio 2007 puede resultar engañosa, ya que se trató del mejor año en la historia de las cajas de ahorros españolas, donde se obtuvieron unos beneficios récord –37% de crecimiento medio del beneficio respecto al año 2006–. Además, la caída del beneficio se ha visto incrementada, en el caso de algunas entidades, por el incremento de las provisiones para hacer frente al enfriamiento de la economía. En este sentido, las dotaciones subestándar –aquellas realizadas por las cajas de ahorros de forma voluntaria– han ascendido a casi 850 millones de euros en este primer semestre. La solución puede pasar por una nueva oleada de fusiones en las cajas de ahorros (ver información al pie de esta página). Mientras, las principales cajas de ahorros españolas siguen pisando fuerte en el mundo, para compensar la caída del negocio en España. Entidades como La Caixa tienen proyectos avanzados para abrir sucursales fuera de España a lo largo de 2009. Otras, como Caixanova, apuestan decididamente por USA, donde abrirán la mayoría de las 17 sucursales de su plan de expansión. Crece la morosidad El deterioro del mercado hipotecario ha provocado que el índice de morosidad se haya incrementado. Por más que los datos resulten llamativos –2,9% hasta agosto, el índice más alto desde 1998–, hay que ponerlos en cuarentena: las cajas parten de una morosidad muy reducida, por lo que un índice del 3, 4 ó incluso superior al 5% –que es lo que la CECA prevé para 2009–, no tiene por qué resultar preocupante. Como subrayó Juan Ramón Quintás, este porcentaje está por debajo de la media de las tres economías más fuertes de la UE. También hay que tener en cuenta que el índice de morosidad se disparó en julio tras la solicitud de concurso de Martinsa Fadesa, que aumentó en cerca de medio punto la ratio de mora de las cajas. Además, la cobertura de la morosidad –porcentaje de fondos de insolvencia que cubren los activos dudosos– se sitúa en el 107%, frente al 56% que había en 1992, año de inicio de la anterior crisis económica. 'En la anterior crisis hubo entidades con una morosidad del 15% que han logrado sobrevivir', sentenció el presidente de la CECA. Redacción. Madrid
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